Hércules en Cádiz

El santuario más famoso de todo el Mediterráneo occidental estuvo en Cádiz, en el actual islote de Sancti Petri.

Cádiz (Gades) Mapa de Cádiz ( DP imagen de HansenBCN)

Bahía de Cadiz con la ubicación del islote de Sancti-Petri

Bahía de Cadiz con la ubicación del islote de Sancti-Petri

Bahía de Cadiz con la ubicación del islote de Sancti-Petri (foto Wikimedia en dominio público)

Estaba consagrado al Hércules Gaditano, y el mismísimo dios, decían algunos, yacía en su cripta.

Herakles Farnese MAN Napoli Inv6001 n01CC BY 2.5

Herakles Farnese MAN Napoli Inv6001 n01CC BY 2.5

Pero ¿Hercules no era un dios griego?

El Gaditano era originariamente un dios fenicio, llamado Melkart.
Los primeros colonos trajeron su culto desde su tierra unos mil doscientos años antes de Cristo. Con el tiempo y a consecuencia de su contacto con el dios griego Herakles, Melkart iba cambiando de carácter y atributos. Llegada la época romana, ya no se hablaba de Melkart como divinidad de Cádiz (Gades) sino de Hércules. Y le representaban como tal.

¿Quiénes eran los peregrinos y qué hacían allí ?

Desde su inicio el santuario tenía unos devotos comerciantes y marineros, quienes iban con ofrendas destinadas al dios por haber llevado algún negocio con éxito, o antes de un viaje, o después de él, en agradecimiento por haber llegado sanos y salvos. Los miles de peregrinos provenían de todas las clases sociales.

Había un oráculo residente. A las preguntas de los peregrinos daba una contestación profética e interpretaba sus sueños. Algunos de los personajes más famosos de la Antigüedad le consultaron.

Collier oracleThe Oracle of Delphi by John Collier

Aníbal no dudó en consultar el oráculo antes de emprender su viaje a través de los Alpes para conquistar Roma.

Julio César pidió al oráculo que le interpretara un sueño que le preocupaba. (Agredió a su madre. “Estáte tranquilo,” dijo el oráculo. “Esa no fue tu madre sino la tierra. El sueño significa que vas a conquistar al mundo.”)

Allí pararon Políbio, Dión Casio, y muchos de los emperadores romanos, como Trajano. El emperador Caracalla hizo asesinar a Aemiliano por preguntar al oráculo de Cadiz quién sería su sucesor.

Un centro financiero

Además de su carácter religioso el santuario tenía una función comercial. Escribe Francisco Javier Jiménez Martínez:  “Como institución ciudadana, y respecto a las actividades comerciales de Cádiz, ejercía, en cierto modo, un control y fiscalización de las actividades mercantiles y el comercio marítimo… El templo sería algo muy similar a una Cámara de Comercio actual…
“Bajo el amparo del templo y la deidad, los mercaderes y comerciantes pactarían sus empresas y negocios, y en caso de discrepancias entre ellos, es muy posible que el propio templo ejerciera una función de arbitraje en la resolución del conflicto. Dicho de otro modo,… era un espacio ideal para que las transacciones comerciales se realizaran con total seguridad, lo que en su esencia, explicaría el precoz surgimiento dentro de los contextos fundacionales.” (de”Gadir y el templo de Melkart. Su papel económico y religioso en el ámbito cultural”)

¿Cómo era?

En su origen, era probablemente una réplica del templo dedicado a Melkart en Tiro, la ciudad fenicia al otro extremo del mar Mediterráneo, de la que era su dios tutelar.

mediterranean-map 3 Cádiz (Gades) y Tiro en los dos extremos del mar Mediterráneo (mapa gratuito de Owl and Mouse)

Puede que tuviera un parecido con el templo de Salomón, construido en el mismo período por un arquitecto fenicio.

El Templo de Salomón

Patio interior del Temple de Salomón CC BY-SA 3.0 Original uploader: Epictatus -Talk Gabriel Fink. theholyhouse.org -I Gabriel Fink created this work entirely by myself.

Pero con los siglos cambiaba y las descripciones de los historiadores antiguos recuerdan más bien un templo griego.

Por fuera, su edificio principal tenía un frontón triangular. Se subía unos cuantos escalones empinados, se pasaba por unas columnas centrales, y se entraba en el santuario por dos enormes puertas de bronce con figuras que representaban los doce trabajos de Hércules.

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«Twelve Labours Altemps Inv8642» de Marie-Lan Nguyen – Marie-Lan Nguyen (septiembre de 2009). Disponible bajo la licencia Public domain vía Wikimedia Commons -

«Twelve Labours Altemps Inv8642» de Marie-Lan Nguyen – Marie-Lan Nguyen (septiembre de 2009). Public domain vía Wikimedia Commons

Las columnas

Los escritores antiguos no coinciden en sus descripciones de las columnas. Para Posidonio, por ejemplo, eran de bronce y medían ocho codos de altura, mientras que para Filóstrato, eran de una aleación de oro y plata y su altura era de sólo un codo. Tenían una inscripción antiquísima, ya ilegible en tiempos de los romanos.

Una gran torre se alzaba al lado de su altar principal. Es fácil imaginar una de nuestras iglesias pero el templo estaba cubierto sólo en parte: el altar estaba abierto al cielo. Un fuego perpétuo, recordando la presencia del dios, ardía en un tripodio. Todos los días unos sacerdotes, con la cabeza rapada, descalzos y con túnica blanca, rociaban el altar con la sangre de una paloma u otra víctima que sacrificaban.

Había más altares. Uno de ellos estaba consagrado a Héracles en las versión griega y allí se hallaba un famoso exvoto de Pigmalión, el cinturón de Teucro, y un olivo cuyos aceitunas eran esmeraldas. Los otros altares estaban dedicados a la Vejez, a la Pobreza, a la Muerte, al Arte, al Año, y al Mes. En ellos se depositaban los exvotos de los fieles, figuras de cera, armas, y otros recuerdos.

Estatuillas votivas en el Mueo de CádizEstatuillas votivas del templo de Hércules Gaditano Dominio público de Antonio M. Romero Doradoself-made / obra personal hecha en el Museo de Cádiz.

Gran tesoro

Como recibía donativos, herencias, y ofrendas varias de todas partes y durante siglos su tesoro guardado era enorme.  Los cartagineses mandaron tributos allí durante siglos y algunos de sus comerciantes ricos depositaron su fortuna allí antes de la destrucción de su ciudad por los romanos.

Así, su tesorería debía tener un aspecto impresionante, como el silo del Tío Scrooge, con dunas de oro que llegaban hasta el techo.

ScroogeMoneyBin

Uncle Scrooge by Walt Disney Productions (a free-use Wikipedia photo)

El Tío Scrooge de Walt Disney Productions (a free-use Wikipedia foto)

Y ¿qué hacían con todo ese dinero?

Lo prestaban. El santuario financiaba empresas de todo tipo. Algunos estudiosos piensan que financiaba, a través del gaditano Galbo, a Julio César en su conquista del poder, por ejemplo.

Tentación

Para cualquier general o rey o consul con un ejército, el oro del templo era un botín muy tentador.
El primero en expoliarlo fue Magón, un familiar de Hannibal, en 206 a. de C., y lo hizo más de una vez.
Bogud, rey de Mauritania, intentó apropiarse de él en 38 a. de C. pero no lo logró.
El consul romano Varron, sin ningún reparo, se llevó el famoso tesoro pero Julio César le obligó a devolverlo.

¿Y después de la desaparición de los romanos y su dios Hércules?

Durante casi mil quinientos años el santuario servía a los hombres de todo el Mediterráneo occidental y estuvo funcionando hasta al menos el año 400, cuando lo visitó el poeta Avieno.
Hay una leyenda que dice que el apóstol Santiago viajó a la isla de Sancti-Petri con el fin de erradicar el culto pagano en el templo. Lo consagró al cristianismo en honor a San Pedro, y el nombre actual de la isla viene de ahí.
Una vez destruido, el santuario se convirtió en una gran cantera de sillares que se llevaban de la isla; y poco a poco, las ruinas quedaron en nada. Los cristianos levantaron allí un faro y, en el siglo XIII, un castillo (el castillo de Sancti Petri).

Castillo de Sancti-Petri

Castillo de Sancti-Petri

Castillo de Sancti PetriCC BY-SA 3.0  “Pablo Jones. Peejayem” – Fotografía tomada por el usuario Peejayem.

En el Museo de Cádiz, se hallan expuestas algunas estatuas encontradas en el templo, pero queda poco más de su antigua gloria.

 

Fuentes:  la  Historia de la Hispania Romana by A. Tovar and J.M. Blazquez, Alianza Editorial, 1975 ; y el excelente artículo “Gadir y el templo de Melkart. Su papel económico y religioso en el ámbito cultural”, de Francisco Javier Jiménez Martínez publicado REHA: Red Española de Historia y Arqueología

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¿Por qué le caía mal Leonardo da Vinci a Miguel Ángel?

“Había gran enemistad entre Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti,” dice Giorgio Vasari en su Vida de Leonardo. No da más explicaciones.
Sólo existe esta anécdota de un manuscrito anónimo, llamado el Códice Magliabechiano:

“Cuando Leonardo, acompañado de [su amigo] Giovanni di Gavina, pasaba el Banco Spini, cerca de la iglesia de santa Trinità, allí estaban reunidos varios hombres notables que discutían un pasaje de Dante y, al ver a Leonardo, le pidieron que se sentara con ellos y lo explicara.”

Iglesia de Santa TrinidadIglesia de santa Trinità, Florencia (Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported foto)

“En ese mismo instante pasó Miguel Ángel, y, llamándole uno de la multitud, Leonardo dijo: ‘Miguel Ángel podrá decirles lo que significa.’ A eso, Miguel Ángel, pensando que se había dicho esto para tenderle una trampa, le respondió: ‘No, explícalo tú mismo, modelador de caballos que eres, incapaz de fundir una estatua en bronce y que fuiste obligado a abandonar el intento vergonzosamente.’ Diciendo esto, volvió la espalda y se fue. Leonardo permaneció en silencio y se sonrojó al oír estas palabras.” “(Citado en los Cuadernos de Leonardo da Vinci, Oxford University Press, 1952, trad. Irma A. Richter, p.356)

En esta anécdota Miguel Ángel no sale simpático. Parece celoso. Tal vez lo fuera. Se ofendía fácilmente. Pero la anécdota no dice por qué Leonardo le pidió que explicara el texto o en qué tono. Quizá fuera provocativo, tal vez sonara a ironía. Puede ser la razón por la que Leonardo odiaba a Miguel Ángel pero la aversión de Miguel Ángel a Leonardo ya estaba allí.
¿Por qué iba a odiar a un genio como Leonardo si no por celos?

Leonardo da VinciLeonardo da Vinci (una estatua del palacio de los Uffizi, Florencia, por Luigi Pampaloni; foto wikipedia en dominio público)

Había oído hablar de Leonardo da Vinci toda su vida.  Leonardo fue reverenciado como el genio más grande del mundo.¿En qué se basaba su fama? ¿Cuál fue su gran obra, su Sixtina, su David, su Moisés, su Piedad?

Nos lo pones fácil, quizá dirías: la Gioconda y La Última Cena.

La Gioconda (también llamado la Mona Lisa) tiene aproximadamente el tamaño de un pequeño espejo de dormitorio. Leonardo trabajó en él durante cuatro años y lo dejó sin terminar.
¡Ah, pero el tamaño de una obra de arte no debe importar! me recordarás: muchas de las pinturas más grandes son pequeñas. Cierto.

La Última Cena es una pintura grande (460 × 880 cm. [181 × 346 cm]).
Leonardo luchó con ella a lo largo de seis años antes de abandonarla porque no podía encontrar una cabeza perfecta para la figura de Cristo. Hizo infinidad de bocetos y pasaba días enteros con los ojos fijados en la pared.

La Última Cena de Leonardo da VinciLa Última Cena de Leonardo da Vinci en santa Maria delle Grazie, Milán, Italia (foto wikipedia de dominio público

Al final, la estropeó con una mezcla experimental de pintura y aceite. Empezó a desconcharse casi tan pronto como fue pintada.

Su Capilla Sixtina tal vez debería haber sido el gran monumento ecuestre del Duque de Milán. Con él estuvo casi dieciseis años hasta que el duque finalmente fundió el bronce guardado para la estatua e hizo un cañón. El enorme modelo de arcilla quedó durante años en el patio de un palacio hasta que fue destruido. Es ese el caballo de que hablaba Miguel Ángel en la historieta del Códice Magliabechiano.

Pero fue un caballo de arcilla increíblemente hermoso, diría alguno. Todo el mundo lo elogió.

640px-Study_of_horseLeonardo da Vinci (foto Wikipedia  en dominio público)

Pregunta a un escultor si un modelo de arcilla debe ser considerado como algo más que un primer paso. Una obra de arte tiene que ser permanente y la arcilla se seca y agrieta y desintegra. Es sólo una guía para los próximos dos o tres (¡o diez!) pasos antes de que la idea del escultor se convierte en una estatua.
Ahora bien, Miguel Ángel nunca vió ninguna de esas obras, que estaban en Milán. ¿Qué es lo que podría haber escuchado sobre el Maestro? ¿Cuál fue el verdadero palmarés de Leonardo? ¿Para qué le contrataban?

Destacaba en la decoración de bodas y desfiles y cosas así. Podía inventar grandes leones de juguete que corrían y gruñían. Tocaba la lira y cantaba como un ángel (y como ángel vestía).

Sí, pero ¿no inventaba aviones y tanques y bombas y cosas geniales?
Sobre papel. Leía mucho. Devoraba tratados de matemáticas, ingeniería y botánica. Era un conversador brillante, muy solicitado en las fiestas de los grandes.

Iba de príncipe en príncipe por la gran notoriedad de que disfrutaba y le ofrecían alojamiento y comida, a veces por meses. Les deleitaba con sus brillantes pláticas y la originalidad de sus ideas sobre cualquier tema. Pero no realizó casi ninguno de sus proyectos fantásticos.

A excepción del mapa de César Borgia, ¿qué le hizo, qué ingenioso proyecto llevó a cabo? Y el gran puente sobre el Bósforo para el Gran Turco…era sólo un diminuto boceto. El monumento para el Duque de Trifulzi, era, eso sí, un bosquejo maravilloso, tan sugerente, tan artístico, pero sólo un bosquejo. El santa Ana y la Virgen con Cristo y san Juan es un cartón, es decir, el modelo para una pintura, no una pintura.

Vivió con estilo. “Era propietario, se podría decir, de nada y trabajaba muy poco”, dice Vasari, “pero siempre mantuvo a criados y caballos”, el gran artista. Sus clientes siempre andaban detrás, suplicándole que les privilegiaba con un cuadrito. Parece nunca haber dicho que no. Para cuando tenía cincuenta años media docena de grandes duques y reyes y damas le rogaban que les “recordara”. Pero Leonardo estaba ocupado. Ocupado observando, dibujando, soñando.
Planeó una máquina voladora y imaginaba la gloria que le traería: “El primer vuelo del gran pájaro de la cima del Monte Ceceri llenará el universo de asombro”, apuntó en su cuaderno. “Toda escritura tratará de su fama, trayendo gloria eterna al lugar de su origen [y un poco al creador tal vez?]”.

La ciudad de Florencia le honró con el encargo de pintar un mural en la pared de la sala de juntas del consistorio. Leonardo ideó una grandísima escena de guerreros y caballos y se puso a plasmarla en la pared. Quería asombrar no sólo con la genialidad de su diseño sino tambíen con una técnica nueva de pintar. No lo haría al fresco, la técnica tradicional, sino con aceites (¡siempre el genio!) y aplicaría los colores mediante el calor.
O por mucho aceite o mucho calor su experimento fracasó. Se fundieron los colores. Miguel Ángel, que estaba trabajando en un mural en el mismo consistorio, acaso pensó que a Leonardo le estaba bien empleado.
Al ver el resultado, Leonardo abandonó el trabajo, para la consternación del patron-alcalde, que le había adelantado mucho dinero.
Por lo tanto, cubierto de polvo y con el cansancio producido por sus largas horas de trabajo, Miguel Ángel no debe haber disfrutado viendo a Leonardo vestido de ropa fina y fragrante de colonia, con un séquito de admiradores y acólitos con incensarios.
“Miguel Ángel, ¡ven a conocer a Leonardo da Vinci, el artista más grande del mundo! Él puede hacer cualquier cosa. “

Miguel Ängel Buonarroti Miguel Ángel, a los sesenta años de edad por Jacopino del Conte (foto wikipedia en dominio público)

Miguel Ángel era una persona que, además de inventar brillantes diseños y proyectos, resolvió gigantescos problemas prácticos para realizarlos. Tuvo que ir a buscar su mármol en las frías montañas, excavarlo y subirlo a un carro; luego cargarlo en una barcaza, y llevarlo a su taller a un centenar de kilómetros de distancia.

Canteras de mármol de CarraraVista de las canteras de mármol de Carrara (foto de William Domenichini Multi-license with GFDL and Creative Commons CC-BY-SA-2.5 and older versions (2.0 and 1.0)

A veces tuvo que construir la propria carretera a través de las montañas para transportarlo. “Estamos a punto de terminar”, escribió desde Serravezza. “Sólo queda por eliminar una roca grande y luego el carro podrá avanzar otros cien pies.” Era peligroso: “Esta mañana uno de los obreros se cayó y se partió el cuello. Yo mismo por poco me mato.” En otra ocasión se rompió una cadena de la que se balanceaba un gran bloque. “Tuvimos mucha suerte”, escribió. “Cualquiera de nosotros podría haber sido aplastado.”

Fue abusado cruelmente por sus patrones. El papa Julio lo envió a Carrara por ocho meses para obtener los mármoles para de su tumba, y luego canceló el proyecto. El papa León, el próximo papa, lo envió a las colinas de Serravezza durante tres años para luego cancelar su proyecto tambien. En total, por lo menos cinco o seis de los mejores años de Miguel Ángel se desperdiciaron en las canteras.

Una vez que tenía el mármol en su taller, empezó el trabajo de labrarlo, que es lento y duro. Trabajaba todo el día dando con un martillo, tosiendo por el polvo hasta que el cansancio le dormia. Si todavía le quedaba un momento antes de dormirse pensó en el diseño del proyecto o la tumba donde la estatua iría, o sobre algo que había dicho su todopoderoso patrón.

A veces su mala suerte parecía una maldición. El papa Julio ordenó a Miguel Ángel realizar en bronce un retrato colosal de él mismo (el triple de tamaño natural) y cuando después de catorce meses Miguel Ángel hubo terminado el modelado, el técnico de la fundición estropeó su trabajo y Miguel Ángel no tuvo más remedio que volver a hacer una parte de su figura.. Lo acabó pero cuatro años más tarde fue fundida y convertida en un cañón: una obra mayor y dos de sus mejores años perdidos. Mientras trabajaba en Bolonia se alojó en un hotel barato, en una habitación con cuatro trabajadores, y sufríó terriblemente por la incomodidad y falta de intimidad.
Nada se puso fácil para él: hubo obstrucción tras obstrucción, con las cosas y con las personas. ¡Intenta hacer realidad cualquier cosa en este mundo!

Y deberías haberlo visto trabajar en la Capilla Sixtina.

Techo de la Capilla Sixtina de Miguel ÁngelUn fragmento del techo de la Capilla Sixtina (Creative Commons Attribution 2.5 Generic licencia foto de Aaron Logan)

Enseñó a sí mismo a pintar al fresco y plasmó 300 figuras en una bóveda de mil metros cuadrados. No se acobardó ni se rindió. Probablemente nadie que haya vivido jamás hubiera soportado semejante trabajo. Tenía una resistencia sobrehumana y un sentido casi patológico de la responsabilidad. Había un trabajo que hacer y él lo haría.

“Explica este pasaje de Dante para nosotros, Miguel Ángel,” Leonardo le llama, con su estilo encantador. “Dicen que sabes tanto.”

Nota: Este retrato de Leonardo no le hace justicia. Es una caricatura utilizada aquí para justificar el desprecio de Miguel Ángel.

 

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Caesar’s Greatest Battle

The most exciting thing in Caesar’s Commentaries?

Commentarii de Bello Gallico, an account written by Julius Caesar about his nine years of war in Gaul (public domain photo)

The battle of Alesia.
What is so exciting about it?
Caesar was so daring; so much was in the balance.
What happened?

He had eighty thousand Gauls trapped inside a town with a deep river-gorge around it. Since he couldn’t storm it, he built a wall to fence the Gauls in.
He knew they had food for only about thirty days.

Yet just before he closed the ring around the town, the Gallic cavalry escaped and ran to get help.

Caesar had fifty thousand soldiers, which was strained but acceptable for this siege, but now there was a chance that a new Gallic army would come to help their trapped countrymen before he could make them surrender. What should he do? Give up the siege?
Soon spies informed him that there was indeed a huge army a-building: 200,000 or 250,000 Gauls marching to relieve Alesia. Any general but old Gaius would have abandoned his siege and gotten out while the getting was good. Imagine: eighty thousand enemies in front of you and 250,000 coming from your back.

But Caesar hated to run away. In the town with those eighty thousand Gauls was their great king Vercingetorix. This was just too good. And anyway he reasoned that, in a way, he still had an advantageous position—or he could make himself one. Of course it took a Caesar to reason like that. And a Caesar to pull off one of the most daring plans in military history. If it hadn´t worked and he had gotten away alive he would surely have been court-martialled. After all, he did have enough time to break camp and look for a less apparently compromising position.

He had been studying siege techniques and defense-works. He was satisfied that his great 18-kilometer wall around Alesia would hold in the enemy. Why shouldn’t a similar wall and ditch be able to hold off another one, however big?

He ordered his men to start building a second wall BEHIND them. And to put towers every fifty yards and to lay clever traps everywhere in front of the wall and pointed sticks and all kinds of defense works and machines a few soldiers could handle when the enemy came. The work was hard—the soldiers had just finished the first wall and were exhausted. Maybe there wouldn’t be enough time to complete the second wall before the relieving enemy army showed up. But Caesar guessed there was. He kept his men cheerful with his famous pep-talks; and they had fun making the new booby traps and giving them names.

A reconstruction of Caesar’s outer wall and trenches (Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported license photo).

And his hunch was right. When the huge army of Gauls showed up the new wall was finished except for one small place where because of a stream there was no way to close it.

Caesar’s twin wall around Alesia, thought to be the modern Alise Sainte-Reine, France (Creative Commons Attribution-Share Alike 1.0 Generic license photo).

Read what happened when the Gauls attacked and stumbled onto those booby-traps. Caesar’s Greatest Battle (Part 2)

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Don Quijote’s Evil Giants

When you first see the windmills on the great hill of Consuegra you will remember Don Quijote.

windmills at Consuegra, Spain

windmills at Consuegra, Spain

He thought they weren’t windmills but evil giants standing haughtily in front of him; and he bravely tilted his lance and charged.
They do look very strange.

Here is Gustave Doré’s engraving of the mad charge, seen by thousands of readers of Cervantes’ Don Quijote de la Mancha.

Doré gives a terrible-giant appearance to his windmill, which is good illustration; but his windmill is way off.  Spanish windmills don’t look like that.  That is a Dutch or a French one.

Here is a Spanish windmill, the kind Don Quijote charged.

Windmill in La Mancha

Windmill in La Mancha

It is a very, very modest building—in fact, no greater architecture than a child’s sand-castle made with his pail. A simple cylinder of mud and stone, whitewashed, with a cap on it. And of course the propellers or blades, without their sails now because no one makes flour with a windmill anymore.

The propellers are fixed to the hood, which can revolve. Hanging down at the back is a long pole. The miller pushes it to make the propellers face the wind.

Spanish windmills date from the days when Spain “owned” the Netherlands, so the idea came from there.  But the people of La Mancha skipped the fancy decoration and did the minimum to hold up the propellers and house the millstone and the flour. And the miller and his family, of course.

What is a windmill like inside?

Here is a drawing.

The miller and his family lived on the second floor—a very small apartment with a tiny window. Spanish peasants had to choose between light, which brought in awful heat from the sun, and darkness, which meant cool or cooler; and they chose darkness. So their windows were all as small as castle loopholes.

The miller climbed the stairs to the third floor when it was time to work.  That feels like a kind of hot attic. Here he had no choice but to drill half a dozen little windows around so he could see to work. The millstone, a big, flat, stone disk, lies in the room like a table. It revolves on top of another one. The miller pours the grain between the disks and they grind it to a powder. It is very simple.

How do the propellers make the millstone revolve?  A couple of big wooden gears with hand-carved teeth change the direction of the movement from the vertical of the propellers to the horizontal of the millstone.

inside-a-spanish-windmill

Before starting to work in the morning the miller had to dress the propellers with canvas, as though they were the sails of a ship. The guides who show you the windmills nowadays love to fascinate with the old jargon. There were names for all the parts of the great “ship” and the millers were experts in wind and weather, like sailors.

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Giddy-up, Aristotle

This looks like a medieval version of Bing Crosby and Grace Kelly singing “True Love.”

Phyllis rides Aristotle

Phyllis rides Aristotle, Cadouin Abbey, France CCA 3.0 Germany license; author Klaus D. Peter, Wiehl, Germany

But it isn’t anything like that. Those aren’t earphones or the man’s microphone but a…bridle. The woman is riding him.

She is Phyllis the Courtesan and he is Aristotle the Philosopher.

What a way to depict one of the greatest philosophers of the world!

Aristotle is complying with Phyllis’s wish, which is her price. She asked him to play horsie and let her ride him around the patio.

Why would she do that?

To humiliate him. She wanted to get back at him for telling his pupil, no other than young Alexander the Great, to stay away from her, that she was a bad influence on him. Alexander went and told her, and Phyllis seethed.

She Gets Back

The next morning, with her long hair hanging and her gown loose, she danced into the courtyard where Aristotle could see her from his study. He looked up from his books and out his window. There, beside the tall cypress trees and the splashing fountain, was interactive beauty and not for a moment could he resist it. Remember how St. Thomas in a similar plight drove away his temptress with a firebrand? Aristotle had a different approach to temptation. His way of deleting it, of getting it over with, was to fall quickly into it. When Phyllis came close to the window, he reached out, grabbed her, and declared his passion for her.

Platz, Philosopher!

“Not so fast,” said Phyllis. “First I’d like you to carry out a little fantasy of mine.” Once mounted, she began to sing a little ditty about the triumph of Love (over learning): “Master Silly carries me. / ‘Love leads on, and so he goes, / by Love’s authority’.”

There are hundreds of surviving depictions of this fantasy, some with Aristotle bridled and saddled, some with a whip in Phyllis’s hands. A few showed Alexander standing by and watching the horse show. Phyllis had told him to look into the courtyard when he heard her sing.

Engraving from Master of the Housebook (fl. between 1475 and 1500) public domain

Engraving from Master of the Housebook (fl. between 1475 and 1500) public domain

“Now I want this to be a lesson to you,” Aristotle told Alexander, ahem-hemming and straightening his beard and his professor’s toga. “If an old philosopher, skilled in self-control [sic], cannot resist the wiles of a woman, then how is a young man like yourself going to do that? All this only goes to prove the point I was making the other day.”

Alexander just nodded now with a smile in his heart. Aristotle was finished. He had lost his authority as a teacher and moral guide to the young Prince.

Aristotle tutoring Alexander the Great by J L G Ferris 1895 (public domain)

Aristotle tutoring Alexander the Great by J L G Ferris 1895 (public domain)

And Phyllis was seen with Alexander even more often.

Lai d’Aristote

It is a story students in the Middle Ages liked to tell about the unimpeachable philosopher Aristotle. He was taken as the great authority on almost everything and this story kicked him where (they thought) it hurt. It was made up by Henri d’Andeli, a thirteenth-century Norman poet and was called the “Lai d’Aristote”.

The Moral?

Different morals were derived from it. One was that Aristotle was a fool. Maybe scholars gave this story an extra push when, with Humanism, Plato’s teachings replaced Aristotle’s. Here is a tapestry illustration of the story:

Aristoteles_and_Phyllis tapestry

Tapestry in the Historisches Museum , Basel, Switzerland, 15th C. (public domain)

It was one of the stock misericords in the great churches and cathedrals of Western Europe. (Misericords are the carved figures on the underside of choir-stall seats).  There is a good one in the Cathedral of Toledo, Spain, but the guard would not let me photograph it.

Another lesson was that guys should avoid dolls, who were instruments of the Devil. Remember how Eve had made Adam eat the forbidden fruit and so got us all kicked out of the Garden of Eden? Here was another example. Maybe money was the root of all evil (after Satan). But higher up the plant and still underground, was Woman.

Devil helping create woman

Devil helping create woman (from The Hidden World of Misericords by Dorothy and Henry Kraus. published by George Braziller, Inc., New York)

This misericord shows the devil, with the help of another unidentified sculptor, creating Woman. She was designed to be a temptress.

A detail of a German Aquamanile from ~1400 showing the good grip Phyllis had on the Master:

Aquamanile from ~1400 illustrating the Lai d'Aristotle Free license  photo by Raminagrobis

Aquamanile from ~1400 illustrating the Lai d’Aristotle Free license photo by Raminagrobis

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Great Roman Engineering

One of the most impressive Roman constructions you will ever see is the aqueduct of Segovia, Spain.

Aqueduct of Segovia (file photo)

It still brings good water down from the mountains fifteen kilometers away. For most of that distance the closed canal rides on a low wall of Roman concrete. Then for the last kilometer, to cross the valley where Segovia lies, it is supported by great pillars and arches of stacked stones—granite blocks so perfectly hewn that no mortar was needed to hold them in place. By the time the canal crosses the main square of town it is more than 100 feet above the streets and, if you are seeing it for the first time, it takes your breath away.

Aqueduct of Segovia (file photo)

The canal is rectangular and its inner walls are smoothed with fine morter. The typical Roman inclination for a water course like that was a mere one per mil—considered enough to make up for the slowing down from friction as the water flowed through.

When was the aqueduct built? No one knows exactly—facts like that often go under in a land so old and where so much has happened. But recently the archaeologist Geza Alfoldy, a specialist in epigraphy, may have found out. How? Originally there were Latin inscriptions on the aqueduct. They were formed with bronze letters and held in place by drilling holes into the blocks. The holes are still there. For Alfoldy, those holes are as good as the letters; by comparing other monuments with known inscriptions he has decided which letter needed which holes. The Latin writing was the same on both sides of the aqueduct, with slight variation, so Alfoldy used the one side to confirm his reading of the other. He proposed the following:

By order of the Emperor Trajan Nerva, Germanic Caesar Augustus, Pontifex Maximus, Twice Tribune, Twice Consul, Father of the Country, Publius Mumius Mumianis and Publius Fabius Taurus, Segovian Municipal Flavian Duumviri, rebuilt this aqueduct.

If Alfoldy is right, this means, judging by the titles given to the Emperor Trajan, that the inscription was posted on the aqueduct in 98 AD.

Why did the Romans build aqueducts over valleys? It is sometimes said that had they known the principle that water meets its own level they would not have needed to build them. They would merely have brought their canals to the brink of the valley and then, instead of constructing a complex and expensive aqueduct, led the water through a simple pipeline down to the bottom of the valley and back up the other side until it was on a level with the canal, and so could continue its flow.

But this is to insult the Romans. They knew the principle very well (the siphon) and made good use of it in countless places to cross valleys and rivers. A famous example was the siphon channel at Lugdunum, capital of Gaul (near Lyons, France). The pipes were sometimes made of lead, as at Caesaraugustus (Zaragoza, Spain), where one 32 cm. in diameter crossed the wide Ebro River before reaching the city. Most of these were long ago melted down for other purposes. But others were clay and even stone, as at Sexi, Spain, and have survived.

Ceramic pipes found at Ephesus

and stone pipes used for the siphon at Sexi, Spain

(photos and illustration from the catalog of an exhibition at the Museo Arqueológico Nacional, Madrid, in March-July 2002:  Artifex: Ingeniería Romana en España by Ignacio González Tascón

The plan of a Roman siphon, here leveled off at the bottom of the valley

Then why was the aqueduct of Segovia necessary? Couldn’t a siphon have been used?
Perhaps an aqueduct was considered easier to maintain than a siphon channel, perhaps the terrain was not suitable. You may be quite sure the engineers did not build the aqueduct out of ignorance. They will have studied other bridges and aqueducts of all kinds before deciding on this amazing monument. Perhaps its very monumentality was the determining factor.

What are those holes in the old stones? See How Did They Lift Those Stones?

 

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Cómo pintó Miguel Ángel la Capilla Sixtina

Las manos de Dios y Adán (foto Wikipedia archivo)

El Papa ordena un milagro

El Papa Julio II creía que Miguel Ángel era capaz de hacer cualquier trabajo y le mandó pintar el techo de la capilla. “Pero yo no soy pintor,” Michelangelo protestó, “soy escultor. Con el pincel he hecho muy poco y quiere Vd. que pinte 1000 metros cuadrados sobre un techo curvo!”

“Harás un magnífico trabajo”, dijo Julius. “Mi arquitecto Bramante te levantará el andamio.” Era un hombre muy duro, más parecido a un comandante militar que a un papa, y no quería oír protestas. En una ocasión llegó a golpear a Miguel Ángel con su bastón por impertinencia.

Un medallón con el busto del Papa Julio II (Wikipedia foto archivo)

Miguel Ángel fue a casa con gran preocupación y desánimo. Era un hombre ambicioso pero el Papa le estaba pidiendo que hiciera un milagro. Si fracasara, todos sus errores estarían permanentemente a la vista de todos. ¿Cómo iba a pintar mejor que los pintores?

El Gran Diseño

Al rato volvió en sí. Aunque nunca había pintado al fresco y tendría que aprender la técnica, consideraba que eso estaba a su alcance. Se puso a trabajar. Bocetó su primera idea: los doce apóstoles y alguna decoración de relleno. Pero pronto le parecía demasiado simple, que así el techo no iba a tener la riqueza que merecía; y obtuvo permiso para un plan más ambicioso.

Lo que entonces concebió fue una pintura enorme de 300 figuras que ilustraban la pre-historia de la salvación, es decir, el tiempo del hombre en la tierra antes de la llegada de Jesucristo.
Esquema de las pinturas en el techo de la Capilla Sixtina, Roma (foto de archivo Wikipedia)

¿Qué es la pintura al fresco?

Para pintar en una pared los artistas utilizaban una técnica llamada al fresco. Mezclaban arena y cal y extendían la mezcla sobre la pared. Aplicaban sus colores en seguida, mientras la pared estaba todavía húmeda o fresca. Los colores fusionaban químicamente con la cal y se hacían imborrables al secarse la pared.
La técnica del fresco es muy antigua y se remonta por lo menos a los egipcios.
No es fácil de aprender. El espléndido retrato abajo, que representa Safo, la poetisa griega, es romana y fue encontrado debajo de las cenizas volcánicas que destruyeron Herculano, Italia.

Safo, en un fresco del antiguo Herculano, Italia

Safo, un fresco de Herculano (foto Wikipedia archivo)

Una llamada a sus amigos

Para sus frescos Miguel Ángel hizo bocetos llamados cartones, pintando con acuarela sobre cartón o lienzo. Entendía de estos bocetos porque había hecho alguno para el proyecto de un fresco en Florencia. Pero no había llegado a copiarlos en la pared. Necesitaba el asesoramiento de los expertos. Escribió a sus amigos pintores en Florencia, pidiendoles que viniesen a Roma a enseñarle cómo empezar. Vinieron de muy buena gana y pintaron parte de su primer cartón en el techo mientras él miraba. Pero después de sólo una o dos semanas Miguel Ángel se dió cuenta de que no podía hacer las cosas a la manera de ellos y los despidió.
Se encerró en la capilla y comenzó, completamente solo, a copiar sus cartones sobre la enorme bóveda de la Capilla Sixtina. Ensayo y error. Fue increíblemente duro.

El esfuerzo físico

La pintura al fresco requiere un gran esfuerzo físico. Todos los días, como un albañil, el artista tiene que preparar su mezcla de yeso y arena y aplicarla a la pared con una llana y paleta, y luego darse prisa para pintar. Debe acabar la pintura antes de que se seque la mezcla por completo. Y pintar un techo es doblemente difícil, porque todo se hace por encima de la cabeza. Sólo los preliminares de ese trabajo, como levantar y sujetar los enormes cartones de sus figuras mientras trazaba las líneas maestras del boceto en el techo, debieron ser agotadores.

A veinte metros de altura, sobre las tablas movedizas de los andamios, Miguel Ángel pintaba, mirando siempre hacia arriba. Frotaba el cuello por el dolor que le daba.
En una carta a un amigo dibujó una pequeña caricatura de sí mismo mientras pintaba un santo en el techo. Tiene la cabeza inclinada hacia atrás todo lo más que podía. Dice su biógrafo que después de la gran obra, su vista fue seriamente alterada durante meses.
La caricatura que hizo Miguel Ángel de sí mismo pintando del techo de la Capilla Sixtina (foto Wikipedia archivo)

A diario se forzó al límite. Prácticamente vivía en la capilla, comía cebollas y pan rancio. “No tengo amigos y no quiero tenerlos ahora”, escribió a su padre.

El Gran Retroceso

Un día, cuando había terminado alrededor de un tercio de la bóveda, descubrió unas manchas extendiéndose sobre sus pinturas. Fue el colmo. Corrió al Papa, rogandole que le permitera dejar el trabajo. “Le advertí, Santidad, que yo no era pintor”, dijo. “Ahora se ha estropeado todo lo que he hecho”.
El Papa envió a un experto para evaluar el daño. Explicó a Miguel Ángel que no era para tanto, que las manchas se podían eliminar. Le enseñó cómo quitarlas y le animó a seguir adelante.

Una bóveda de cañón

El techo es una bóveda de cañón con ocho muescas o grandes concavidades triangulares sobre las ventanas.
En esas y en otros triángulos de las cuatro esquinas, llamados “pechinas”, Miguel Ángel continuó sus representaciones de los antepasados de Cristo e incluso cubrió los espacios más abajo, encima de las ventanas, los llamados “lunetos”.

Los temas

En el centro del techo hay ilustraciones de nueve historias bíblicas. El segmento que representa a Dios creando a Adán es una de las imágenes más famosas jamás pintadas.

Creación_de_AdánDios crea a Adán (foto Wikipedia archivo

Otras escenas famosas son El Diluvio y La Tentación y La Expulsión del Jardín de Edén.

El Diluvio Universal de Miguel Ángel

El Diluvio Universal de Miguel Ángel

El Diluvio Universal (foto archivo de Wikipedia)

La fruta prohibida (Wikipedia archivo foto)

La enorme figura de Jonás de la pared frontal es especialmente admirada por su escorzo, que tuvo que contradecir la curva del techo.

El Profeta Jonás en la Capilla Sixtina

El Profeta Jonás en la Capilla Sixtina

El Profeta Jonás (foto de archivo de Wikipedia)

Los jóvenes desnudos que enmarcan las escenas, retorciendo sin aparente tarea, tal vez estaban destinados a mostrar la lucha fútil del hombre antes de que viniera el Salvador.

El Papa Impaciente

El Papa Julio sentía tanta curiosidad por lo que hacía Miguel Ángel en la capilla que a menudo le hacía visitas. Se maravillaba de lo que veía y quería mostrar tamaño milagro a sus amigos. Al final perdió la paciencia; no pudo esperar a que Miguel Ángel terminara. Tenía mal genio y nunca toleraba una respuesta negativa a sus órdenes.
Aunque sólo la mitad del techo estaba cubierto, el Papa ordenó a Miguel Ángel que desmontara los andamios y abriera la capilla al público. “No puedo”, dijo Miguel Ángel. “Todavía no he terminado.” Llevaba trabajando casi dos años – desde 1508 hasta 1510.
“O te quitas el andamio o te arrojamos de allí”, dijo el Papa. No era una broma. Miguel Ángel no tuvo más remedio que obedecer.

El público Asombrado

La capilla se llenó de gente y corrió la voz que las pinturas eran la cosa más asombrosa jamás vista. Las figuras mostraron un nuevo tipo de belleza y poder. Cada uno de ellos era una obra maestra en su concepción y colores. La visión de Miguel Ángel fue abrumadora.

Las pinturas del techo de la Capilla Sixtina  (Wikipedia foto)

Miguel Ángel volvió a montar el andamiaje en enero de 1511. En un esfuerzo titánico logró terminar la otra mitad del techo el 14 de agosto y el Papa Julio, con gran orgullo, celebró la primera misa en la capilla de su tío Sixto.

Todavía quedaban las pechinas y lunetos por pintar y Miguel Ángel no los terminó hasta octubre de 1512. En total, el techo fue obra de cincuenta y cuatro meses.

Cuarenta años más tarde, otro Papa le encargaría la decoración de la pared frontal de la misma capilla, donde pintaría su Juicio Final.

¿Por qué se llama la Capilla Sixtina?

La capilla con las pinturas de Miguel Ángel fue construida por el Papa Sixto IV. De ahí su nombre, la Sixtina.
Y Sixto IV era el tío del Papa Julio II, el que encargó las pinturas del techo. Julio era famoso por ser un guerrero, un intrigante y un mecenas del arte del Renacimiento.
En aquella época el papado era un cargo reservado a los miembros más influyentes y ambiciosos de la aristocracia.

Ubicación de la Capilla Sixtina en el Vaticano

Vea este espectacular visita virtual a la Capilla Sixtina. Es tan bueno o mejor que una visita real (no hay multitudes, puede usted acercarse a las imágenes hasta casi tocarlas).

Este artículo trata de las pinturas sobre el techo de la capilla. Veinticinco años más tarde, en la pared encima del altar, Miguel Ángel pintó otro fresco–el Juicio Final.  Lea aquí sobre esa gran obra [pronto también en versión española].

Fuentes
La mayor parte de lo que se sabe de Miguel Ángel proviene de sus cartas, de las cuales cerca de 500 han sobrevivido, y de las biografías de Giorgio Vasari y Condivi Ascanio, quienes las escribieron en vida del artista.

El libro de  Ludwig Goldscheider es una fuente autoritativa de información y una verdadera maravilla de fotografía en blanco y negro.

Vea más artículos sobre las obras de Miguel Ángel y otros maestros en  Grandes pintores y escultores

 

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