Las Meninas de Velázquez

Las Meninas de Diego Velazquez 318 cm × 276 cm (125.2 in × 108.7 in)

Las Meninas,  de Diego Velázquez,1656, de El Prado en Google Earth.jpg 318 cm × 276 cm (125.2 in × 108.7 in)

¿Qué representa este cuadro?

Es un retrato de la hija del Rey Felipe IV y sus sirvientes. Se han reunido en el taller de Velázquez mientras pinta. Parece que está retratando a los Reyes, cuyo reflejo se ve en el espejo detrás del pintor. Habrán acudido todos para hacerles una visita respetuosa.

Reflejo de los Reyes en el espejo de las Meninas

Reflejo de los Reyes en el espejo de las Meninas

¿Quiénes son?

En el centro del grupo está la Infanta Margarita, acompañada de sus meninas o damas de honor. Una se inclina para ofrecerle una bebida y la otra hace una reverencia a los Reyes. Tal vez la Reina está dirigiendo la palabra a su hija, que parece escucharla con atención.
La mujer de la cara tan grande y la mano torcida también formaba parte de la casa real. Se llamaba Maribárbola y los Reyes la querían mucho. El chico con su pie puesto en el gran perro dormido no es un chico, sino un hombre diminuto llamado Nicolás. Detrás, en la penumbra, se encuentran dos sirvientes de la Infanta, la “guarda menor de damas”, vestida de monja, y otro guardadamas varón. A más distancia, el mayordomo de la Reina se queda en la escalera, dudando si entrar en la habitacíon o retirarse discretamente.

Retratados de las Meninas relación de los personajes meninas

 

 

 

El pintor

Velazquez se incluye en este retrato de familia real. Frente al enorme lienzo, pincel en mano, medita. Es el único autorretrato indiscutible que nos ha llegado. Lo vemos con ese peculiar bigote que Salvador Dalí adoptó en imitación y homenaje.

Autorretrato de Diego Velázquez

velazquez

La estancia

Las Meninas es un retrato de la “plantilla” real pero es, a la vez, un retrato de esa gran estancia—una aula palaciega fría, vacía, de techo alto. Allí colgó Velázquez algunas de las pinturas de la colección real, de la que fue el encargado.
No hay muebles, ni siquiera una silla para los visitantes. En realidad, sí había una que Velázquez hizo instalar para el Rey Felipe, que a menudo acudía a ver trabajar a su Pintor de Cámara.

Velázquez presenta su taller con tanto realismo que el poeta francés Teófilo Gautier, encontrándose por primera vez con Las Meninas, exclamó: “¿Dónde diablos está el cuadro?”
Los críticos una y otra vez han intentado explicar el realismo y originalidad de la estancia. “Esto no es el ‘espacio pasivo’ de los experimentos en la perspectiva de los renacentistas,” escribió Camón Aznar, “sino…una complejidad espacial densa y palpable.” “No son solamente los objetos que marcan las distancias,” apuntó otro. “Velázquez pinta el aire mismo.”

¿Por qué ha dado Velázquez tanto protagonismo a la habitación? ¿Por qué situa tanto espacio vacío y oscuro encima de la Infanta y demás retratados? ¿No son ellos el “tema”? Cualquier fotógrafo aficionado diría al Maestro que debe centrar la imagen y cortar toda la parte superior de su pintura. ¿Qué añade?

Las Meninas by Pablo Picasso,1957; Oil on canvas 194 x 260 cm; in the Museo Picasso, Barcelona

Las Meninas de Pablo Picasso,1957; óleo sobre lienzo 194 x 260 cm; en el Museo Picasso, Barcelona (de uso libre wikimedia file)

Un paso más en la ilusión

El espacio en que se encuentran los retratados es precisamente uno de los grandes experimentos de esta obra y el que más ha intrigado. La habitación parece envolver al espectador e incluirlo en su espacio. El alto techo continua por encima y detrás de nosotros, y tenemos la sensación de estar dentro del cuadro, dentro del sombrío palacio, en un punto entre la pareja real y la Infanta y sus criados.
Así, cada persona que se pone delante del cuadro por un momento se incorpora en él y se convierte no sólo en testigo sino también en partícipe de la ilusión. Al terminar su momento de contemplación, sale del espacio y sigue su camino por la vida. De esta forma, el retrato parece desafíar no sólo el espacio, sino también, el tiempo.

La gente del Rey

Velázquez creó Las Meninas para su Rey, que debíó presenciar fascinado su creación. Diego era tan rápido como un mago. En un plis-plas la pequeña hija del Rey le sonreíó desde la gran pantalla, y se representaron perfectamente reconocibles las familiares caras de sus damas de honor y los otros miembros de su casa . “No olvides de incluírte en el cuadro también,” habrá dicho encantado el Monarca a Velázquez. “Mira los años que han pasado y todavía no tengo ningún retrato tuyo.” Velázquez llevaba casi cuarenta años en el servicio real.

El Rey mandó llevar la pintura a su cámara privada, donde mejor podía contemplarla en la intimidad. Allí permaneció hasta muchos años después de que él y su amigo el Mago Pintor habían desaparecido.

Por poco se va

Real Alcázar or palace of Madrid, which burned down in 1734Real Alcázar or palace of Madrid, which burned down in 1734. Velazquez’s atelier was on the second floor (Wikipedia PD file)

Llegó el terrible incendio de 1734 y el castillo-palacio se quemó con casi todas las pinturas de la colección real, incluídas algunas del mismo Velázquez. Pero Las Meninas, aunque chamuscada, sobrevivió y se ha convertido en uno de las pinturas más célebres del mundo. Ahora nosotros también podemos entrar en ese taller encantado del Mago como si no hubiesen pasado los casi cuatrocientos años desde su creación.

Cómo pintó Velázquez

Algunos de los más grandes pintores, como Goya, Delacroix, y Picasso, han señalado a Velázquez como su maestro. Para el artista francés Eduardo Manet es “el pintor de pintores.” ¿Por qué lo ponen tan alto?

Velázquez se hizo experto en la técnica alla prima, que consiste en aplicar la pintura sin dibujo preliminar y sin retoques. Desde su caballete empezó a copiar el modelo que tenía delante, construyendo la imagen con pinceladas libres pero certeras. Primero aplicaba los colores oscuros, luego los claros. Trabajaba con un mínimo de pintura, incluso la diluía para enfatizar la apariencia de un boceto. Las últimas pinceladas, las más brillantes y vivas, aplicaba con tanta facilidad, precisión, y economía que hasta los expertos se quedaban fascinados.

los borrones de la Infanta

Ese aspecto bosquejado no fue del agrado de todos. “¡El hombre nunca acaba sus cuadros!” se quejaba mucha gente. Al acercarse a sus lienzos, cuando esperaba apreciar más definición de las imágenes, veía sólo borrones y pequeños aglomeraciones de pigmentos.
Velázquez entendía que una imágen rota o bocetada producía una ilusión más viva que las fijas, definidas, y planas de la mayoría de la pinturas, como las de Rafael o Poussin.

¿Son reales?

Su toque libre y desenfadado proporciona a sus figuras una indefinición e intemporalidad. Pueden estar apareciendo o desvaneciendo mientras las consideramos. Las Meninas está repleto de referencias a la ilusion. Por ejemplo, el espejo enseña un reflejo de los Monarcas quienes están pero no están. Nosotros mismos formamos parte del grupo de retratados y pisamos una estancia que no es más que manchas y borrones de pintura. La ilusión versus la verdad fue un tema favorita de los filósofos y escritores del Siglo de Oro. La vida es sueño, por ejemplo, es la obra maestra de Calderón de la Barca, uno de los dramaturgos más célebres.

Su biógrafo Palomino dijo que Velázquez no solo leía las obras de sus contemporáneos sino que conocía personalmente “a todos”, y compartía sus reflexiones metafísicas.

¿Qué significa meninas?

Se refería a las damas de cámara o de honor, mujeres jóvenes de familias nobles que fueron elegidas para vivir en el palacio y atender al rey, la reina, y los hijos reales. Velázquez no puso titulo a esta pintura. En el inventario del palacio figuraba simplemente como “Un retrato de familia.”

Y ¿esa cruz roja tan peculiar?

velazquez

La cruz roja sobre la jubón negro del pintor es el emblema de la Orden Militar de Santiago. Durante muchos años Velázquez intentó ser reconocido como de origen noble pero no pudo encontrar los documentos que certificasen tal ascendencia. Al final, pocos meses antes de su fallecimiento, y con la ayuda de su amigo el Rey Felipe IV, recibió la autentificación oficial y fue nombrado Caballero de Santiago. Acto seguido, cogió un pincel y pintó la cruz en su autorretrato de Las Meninas.

Philip IV of Spain by Velazquez

Felipe IV retratado por Velázquez

El nuero de Velázquez, su pupilo y mejor seguidor, pintó este retrato de su familia en que homenajea a su maestro. Al fondo se ve a Velázquez mientras retrata a la Infanta Margarita.

The Artist's Fanily by J.B. Martínez del Mazo

La familia del artista de J.B. Martínez del Mazo

Infanta Margarita a las ocho años de edad

Infanta Margarita, aged eight, by Diego Velazquez

Infanta Margarita a los ocho años de edad retratada por Diego Velazquez

La Infanta Leonor de Borbón

En España y Portugal se llama “infanta” la hija legítima del rey. La Infanta Leonor es la primogénita de Felipe IV, Rey de España desde la renuncia de Juan Carlos I. Esta foto de Cristina García Rodero apareció en el último saludo navideño de la familia real.

Leonor de Borbón by Cristina García Rodero

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Fuentes:

Museo pictórico y escala óptica, de Antonio Palomino de Castro y Velasco, Editorial Aguilar, 1947

Obra pictórica completa de Velázquez, con biografía y estudios críticos de P. M. Bardi, en Clásicos del arte, editorial Noguer, S.A. Barcelona, 1970

Las Meninas o Familia de Felipe IV, de Francisco Calvo Serraller, en Cien obras maestras del Museo del Prado

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Miguel Ángel mutiló su bella figura

El guía señala un pequeño destrozo en la rodilla del gran Moisés de Miguel Ángel y cuenta esta anécdota: “Cuando el maestro había terminado de esculpir y pulir la figura, le parecía tan real que le mandó hablar. Y al ver que no le obedecía, en un acceso de rabia, le dió un poderoso golpe con su martillo, dejando esta raya.” Presenta al artista como un gran niño malo.

El Moisés de Miguel Ángel (1513-1515), 235 cm (92.52 in) en San Pietro in Vincoli, Roma.  La foto es de Prasenberg bajo la licencia Creative Commons Attribution 2.0 Generic  aquí

La raya o pequeño surco de la rodilla del Moisés más bien parece obra de un gamberro. No se hizo con un martillo sino con una herramienta con punta (puntero), y con varios toques controlados, no con un único martillazo a lo bestia. Y la anécdota del creador frustrado, contado ya de los artistas del mundo antiguo, no se la creó nadie entonces.

Sin embargo, Miguel Ángel sí golpió con su mazo su última gran figura, la Piedad del Duomo, en un ataque de rabia, igual que el artista demonio del cuento. Y no dejó de dar martillazos, de machacar la bella estatua en la que había estado trabajando a ratos durante meses, incluso años, hasta estropearla por completo.

Su primer golpe fue el más sentido y eficaz: dió al Cristo justo en el pecho, haciendo saltar un trozo que incluía la tetilla y tal vez la parte inferior de la mano de la Virgen Maria. El segundo y tercero golpe fueron efectuados con un objetivo más claro: seccionaron el brazo del Señor, modelado con tanto esmero.

Un fragmento de la Piedad del Duomo, que muestra las juntas tras la repuesta de otro artista de las piezas rotas. El X señala el lugar donde la pierna seccionada se habría colocado. Esta foto está bajo la licencia de Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported

Y una vez que hubo hecho un daño tan grave, Miguel Ángel quiso asegurarse de que no se pudiese dar vuelta atrás; y ya sin mucha pasión, cogió el puntero más grande que estaba a mano y cortó la pierna izquierda del Cristo de donde descansaba sobre la rodilla de la Virgen y de la base del bloque de mármol. Tal vez considerara esa pierna la parte más débil del diseño y se alegrara de quitarse el problema de una vez para siempre.

El pulso ya no le daba grandes latidos cuando cayó la pierna de mármol. Sólo quedó el alivio y el vacío que acompaña la venganza. Había odiado el bloque pero ya no daba ofensa, ya no le molestaba. Meses más tarde, ante la insistencia de un criado suyo, regaló la Piedad con todas sus piezas rotas a un hombre rico que llevaba tiempo rogándole que le proporcionara una figura; y Miguel Ángel ni siquiera puso objeción al proyecto de un escultor malo para reparar la figura y acabarla. Había dejado de quererla y ya no le interesaban sus futuros amoríos.

393px-Michelangelo_Pieta_FirenzeLa Piedad del Duomo o la Deposición, c. 1550 (226 cm o 89 in), en el Museo dell’Opera del Duomo, Florencia, Italia
Foto bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported

¿Cómo pudo Miguel Ángel hacer una cosa así?

Su biógrafo y amigo Giorgio Vasari, quien tuvo mucho interés en saberlo, no llegó a ninguna conclusión: “Lo hizo, o porque el mármol era muy duro y lleno de esmeril y el cincel a menudo chispeaba, o tal vez porque su crítica consigo mismo fue tan severa que jamás se quedó contento con ninguna de las cosas que hacía.”

Esa última conjectura es la que probablemente da en el blanco. Miguel Ángel dejó estatuas sin terminar dondequiera que fuera. Y cuando era un hombre mayor, caía a menudo en la depresión. Reconoció que había mutilado su figura intencionadamente. Según Vasari, dijo lo siguiente a Tiberio Cacagni, el escultor que más tarde intentó repararla:

“La razón…fue la importunidad de su criado Urbino, que todos los días le regañaba para que la terminara; y además, se había desprendido un trozo del brazo de la Madona. Y estas cosas, además de otros contratiempos como el haber encontrado una grieta en el mármol, hicieron que tanto odiara la estatua que perdió la paciencia y la rompió; y la habría destrozado por completo si su criado Antonio no le hubiera persuadido para que la regalara a alguien tal como estaba.”

Cacagni, trabajando como si de la reforma de un mueble se tratara, se puso a reconstituir la singular obra, añadiendo “no sé cuántas piezas” (Vasari) y acabando y puliendo según su criterio; por lo que ahora podemos atribuirle todas las imperfecciones.

¿Quiso Miguel Ángel confundir?

Pero ¿ si alguna de ellas no fuera suya, sino del mismo Miguel Ángel? Parece que Vasari no creía a pie juntillas las razones que Miguel Ángel sirvió a Cacagni porque, antes de enumerarlas, propone su propia teoría. Y, a decir verdad, sobran excusas, lo que recuerda el clásico refrán español: quien se excusa, se acusa. ¿Qué es lo que le desanimaba tanto al Maestro cuando se ponía delante de la Piedad? ¿Por qué tuvo que regañarle su criado Urbino e insistir que la terminara ? ¿Quién puede creer que las duras vetas de esmeril que hicieron chispear su martillo fueran causa suficiente para abandonarla; o incluso la supuesta grieta encontrada en el bloque?

Una desafortunada veta de arena que pasaba por la mismísima cara del  Esclavo Rebelde no le había impedido acabar y pulirlo.

Michelangelo-The_Rebellious_SlaveEl Esclavo Rebelde, ahora en el Louvre de París (foto Wikimedia en dominio público )

Es cierto que abandonó al menos una figura, la primera versión del Cristo de Minerva, por un defecto del bloque; pero no la había trabajado durante tanto tiempo como esta Piedad. Cacagni rellenó la grieta y restauró el brazo de la Madona: ¿por qué no podía hacer lo mismo el gran Maestro, aunque disgustado? Hubiera sido un precio muy pequeño, una humillación diminuta, por compensar la conservacíon de una obra tan emotiva y bella.

Es posible que Miguel Ángel descubriera algún error estético. Puede que destapara un fallo en el diseño general que no habia notado en su pequeño modelo de cera y que no fuera capaz de corregir. Quién sabe si, como sospechó Vasari , intentaba despistar a Cacagni , y el resto del mundo, con su sarta de problemas técnicos. Para prevenir el descubrimiento del fallo destrozaba a diestra y siniestra, bueno y malo; y cuando quedó satisfecho de que todas las pistas fueran borradas, regaló la figura, por así decirlo, con una sonrisa. Sabía que, a partir de ese momento, el escultor que intentara arreglarla, se cargaría con todo lo malo, incluso un error del diseño.

 

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Hércules en Cádiz

El santuario más famoso de todo el Mediterráneo occidental estuvo en Cádiz, en el actual islote de Sancti Petri.

Cádiz (Gades) Mapa de Cádiz ( DP imagen de HansenBCN)

Bahía de Cadiz con la ubicación del islote de Sancti-Petri

Bahía de Cadiz con la ubicación del islote de Sancti-Petri

Bahía de Cadiz con la ubicación del islote de Sancti-Petri (foto Wikimedia en dominio público)

Estaba consagrado al Hércules Gaditano, y el mismísimo dios, decían algunos, yacía en su cripta.

Herakles Farnese MAN Napoli Inv6001 n01CC BY 2.5

Herakles Farnese MAN Napoli Inv6001 n01CC BY 2.5

Pero ¿Hercules no era un dios griego?

El Gaditano era originariamente un dios fenicio, llamado Melkart.
Los primeros colonos trajeron su culto desde su tierra unos mil doscientos años antes de Cristo. Con el tiempo y a consecuencia de su contacto con el dios griego Herakles, Melkart iba cambiando de carácter y atributos. Llegada la época romana, ya no se hablaba de Melkart como divinidad de Cádiz (Gades) sino de Hércules. Y le representaban como tal.

¿Quiénes eran los peregrinos y qué hacían allí ?

Desde su inicio el santuario tenía unos devotos comerciantes y marineros, quienes iban con ofrendas destinadas al dios por haber llevado algún negocio con éxito, o antes de un viaje, o después de él, en agradecimiento por haber llegado sanos y salvos. Los miles de peregrinos provenían de todas las clases sociales.

Había un oráculo residente. A las preguntas de los peregrinos daba una contestación profética e interpretaba sus sueños. Algunos de los personajes más famosos de la Antigüedad le consultaron.

Collier oracleThe Oracle of Delphi by John Collier

Aníbal no dudó en consultar el oráculo antes de emprender su viaje a través de los Alpes para conquistar Roma.

Julio César pidió al oráculo que le interpretara un sueño que le preocupaba. (Agredió a su madre. “Estáte tranquilo,” dijo el oráculo. “Esa no fue tu madre sino la tierra. El sueño significa que vas a conquistar al mundo.”)

Allí pararon Políbio, Dión Casio, y muchos de los emperadores romanos, como Trajano. El emperador Caracalla hizo asesinar a Aemiliano por preguntar al oráculo de Cadiz quién sería su sucesor.

Un centro financiero

Además de su carácter religioso el santuario tenía una función comercial. Escribe Francisco Javier Jiménez Martínez:  “Como institución ciudadana, y respecto a las actividades comerciales de Cádiz, ejercía, en cierto modo, un control y fiscalización de las actividades mercantiles y el comercio marítimo… El templo sería algo muy similar a una Cámara de Comercio actual…
“Bajo el amparo del templo y la deidad, los mercaderes y comerciantes pactarían sus empresas y negocios, y en caso de discrepancias entre ellos, es muy posible que el propio templo ejerciera una función de arbitraje en la resolución del conflicto. Dicho de otro modo,… era un espacio ideal para que las transacciones comerciales se realizaran con total seguridad, lo que en su esencia, explicaría el precoz surgimiento dentro de los contextos fundacionales.” (de”Gadir y el templo de Melkart. Su papel económico y religioso en el ámbito cultural”)

¿Cómo era?

En su origen, era probablemente una réplica del templo dedicado a Melkart en Tiro, la ciudad fenicia al otro extremo del mar Mediterráneo, de la que era su dios tutelar.

mediterranean-map 3 Cádiz (Gades) y Tiro en los dos extremos del mar Mediterráneo (mapa gratuito de Owl and Mouse)

Puede que tuviera un parecido con el templo de Salomón, construido en el mismo período por un arquitecto fenicio.

El Templo de Salomón

Patio interior del Temple de Salomón CC BY-SA 3.0 Original uploader: Epictatus -Talk Gabriel Fink. theholyhouse.org -I Gabriel Fink created this work entirely by myself.

Pero con los siglos cambiaba y las descripciones de los historiadores antiguos recuerdan más bien un templo griego.

Por fuera, su edificio principal tenía un frontón triangular. Se subía unos cuantos escalones empinados, se pasaba por unas columnas centrales, y se entraba en el santuario por dos enormes puertas de bronce con figuras que representaban los doce trabajos de Hércules.

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«Twelve Labours Altemps Inv8642» de Marie-Lan Nguyen – Marie-Lan Nguyen (septiembre de 2009). Disponible bajo la licencia Public domain vía Wikimedia Commons -

«Twelve Labours Altemps Inv8642» de Marie-Lan Nguyen – Marie-Lan Nguyen (septiembre de 2009). Public domain vía Wikimedia Commons

Las columnas

Los escritores antiguos no coinciden en sus descripciones de las columnas. Para Posidonio, por ejemplo, eran de bronce y medían ocho codos de altura, mientras que para Filóstrato, eran de una aleación de oro y plata y su altura era de sólo un codo. Tenían una inscripción antiquísima, ya ilegible en tiempos de los romanos.

Una gran torre se alzaba al lado de su altar principal. Es fácil imaginar una de nuestras iglesias pero el templo estaba cubierto sólo en parte: el altar estaba abierto al cielo. Un fuego perpétuo, recordando la presencia del dios, ardía en un tripodio. Todos los días unos sacerdotes, con la cabeza rapada, descalzos y con túnica blanca, rociaban el altar con la sangre de una paloma u otra víctima que sacrificaban.

Había más altares. Uno de ellos estaba consagrado a Héracles en las versión griega y allí se hallaba un famoso exvoto de Pigmalión, el cinturón de Teucro, y un olivo cuyos aceitunas eran esmeraldas. Los otros altares estaban dedicados a la Vejez, a la Pobreza, a la Muerte, al Arte, al Año, y al Mes. En ellos se depositaban los exvotos de los fieles, figuras de cera, armas, y otros recuerdos.

Estatuillas votivas en el Mueo de CádizEstatuillas votivas del templo de Hércules Gaditano Dominio público de Antonio M. Romero Doradoself-made / obra personal hecha en el Museo de Cádiz.

Gran tesoro

Como recibía donativos, herencias, y ofrendas varias de todas partes y durante siglos su tesoro guardado era enorme.  Los cartagineses mandaron tributos allí durante siglos y algunos de sus comerciantes ricos depositaron su fortuna allí antes de la destrucción de su ciudad por los romanos.

Así, su tesorería debía tener un aspecto impresionante, como el silo del Tío Scrooge, con dunas de oro que llegaban hasta el techo.

ScroogeMoneyBin

Uncle Scrooge by Walt Disney Productions (a free-use Wikipedia photo)

El Tío Scrooge de Walt Disney Productions (a free-use Wikipedia foto)

Y ¿qué hacían con todo ese dinero?

Lo prestaban. El santuario financiaba empresas de todo tipo. Algunos estudiosos piensan que financiaba, a través del gaditano Galbo, a Julio César en su conquista del poder, por ejemplo.

Tentación

Para cualquier general o rey o consul con un ejército, el oro del templo era un botín muy tentador.
El primero en expoliarlo fue Magón, un familiar de Hannibal, en 206 a. de C., y lo hizo más de una vez.
Bogud, rey de Mauritania, intentó apropiarse de él en 38 a. de C. pero no lo logró.
El consul romano Varron, sin ningún reparo, se llevó el famoso tesoro pero Julio César le obligó a devolverlo.

¿Y después de la desaparición de los romanos y su dios Hércules?

Durante casi mil quinientos años el santuario servía a los hombres de todo el Mediterráneo occidental y estuvo funcionando hasta al menos el año 400, cuando lo visitó el poeta Avieno.
Hay una leyenda que dice que el apóstol Santiago viajó a la isla de Sancti-Petri con el fin de erradicar el culto pagano en el templo. Lo consagró al cristianismo en honor a San Pedro, y el nombre actual de la isla viene de ahí.
Una vez destruido, el santuario se convirtió en una gran cantera de sillares que se llevaban de la isla; y poco a poco, las ruinas quedaron en nada. Los cristianos levantaron allí un faro y, en el siglo XIII, un castillo (el castillo de Sancti Petri).

Castillo de Sancti-Petri

Castillo de Sancti-Petri

Castillo de Sancti PetriCC BY-SA 3.0  “Pablo Jones. Peejayem” – Fotografía tomada por el usuario Peejayem.

En el Museo de Cádiz, se hallan expuestas algunas estatuas encontradas en el templo, pero queda poco más de su antigua gloria.

 

Fuentes:  la  Historia de la Hispania Romana by A. Tovar and J.M. Blazquez, Alianza Editorial, 1975 ; y el excelente artículo “Gadir y el templo de Melkart. Su papel económico y religioso en el ámbito cultural”, de Francisco Javier Jiménez Martínez publicado REHA: Red Española de Historia y Arqueología

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¿Por qué le caía mal Leonardo da Vinci a Miguel Ángel?

“Había gran enemistad entre Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti,” dice Giorgio Vasari en su Vida de Leonardo. No da más explicaciones.
Sólo existe esta anécdota de un manuscrito anónimo, llamado el Códice Magliabechiano:

“Cuando Leonardo, acompañado de [su amigo] Giovanni di Gavina, pasaba el Banco Spini, cerca de la iglesia de santa Trinità, allí estaban reunidos varios hombres notables que discutían un pasaje de Dante y, al ver a Leonardo, le pidieron que se sentara con ellos y lo explicara.”

Iglesia de Santa TrinidadIglesia de santa Trinità, Florencia (Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported foto)

“En ese mismo instante pasó Miguel Ángel, y, llamándole uno de la multitud, Leonardo dijo: ‘Miguel Ángel podrá decirles lo que significa.’ A eso, Miguel Ángel, pensando que se había dicho esto para tenderle una trampa, le respondió: ‘No, explícalo tú mismo, modelador de caballos que eres, incapaz de fundir una estatua en bronce y que fuiste obligado a abandonar el intento vergonzosamente.’ Diciendo esto, volvió la espalda y se fue. Leonardo permaneció en silencio y se sonrojó al oír estas palabras.” “(Citado en los Cuadernos de Leonardo da Vinci, Oxford University Press, 1952, trad. Irma A. Richter, p.356)

En esta anécdota Miguel Ángel no sale simpático. Parece celoso. Tal vez lo fuera. Se ofendía fácilmente. Pero la anécdota no dice por qué Leonardo le pidió que explicara el texto o en qué tono. Quizá fuera provocativo, tal vez sonara a ironía. Puede ser la razón por la que Leonardo odiaba a Miguel Ángel pero la aversión de Miguel Ángel a Leonardo ya estaba allí.
¿Por qué iba a odiar a un genio como Leonardo si no por celos?

Leonardo da VinciLeonardo da Vinci (una estatua del palacio de los Uffizi, Florencia, por Luigi Pampaloni; foto wikipedia en dominio público)

Había oído hablar de Leonardo da Vinci toda su vida.  Leonardo fue reverenciado como el genio más grande del mundo.¿En qué se basaba su fama? ¿Cuál fue su gran obra, su Sixtina, su David, su Moisés, su Piedad?

Nos lo pones fácil, quizá dirías: la Gioconda y La Última Cena.

La Gioconda (también llamado la Mona Lisa) tiene aproximadamente el tamaño de un pequeño espejo de dormitorio. Leonardo trabajó en él durante cuatro años y lo dejó sin terminar.
¡Ah, pero el tamaño de una obra de arte no debe importar! me recordarás: muchas de las pinturas más grandes son pequeñas. Cierto.

La Última Cena es una pintura grande (460 × 880 cm. [181 × 346 cm]).
Leonardo luchó con ella a lo largo de seis años antes de abandonarla porque no podía encontrar una cabeza perfecta para la figura de Cristo. Hizo infinidad de bocetos y pasaba días enteros con los ojos fijados en la pared.

La Última Cena de Leonardo da VinciLa Última Cena de Leonardo da Vinci en santa Maria delle Grazie, Milán, Italia (foto wikipedia de dominio público

Al final, la estropeó con una mezcla experimental de pintura y aceite. Empezó a desconcharse casi tan pronto como fue pintada.

Su Capilla Sixtina tal vez debería haber sido el gran monumento ecuestre del Duque de Milán. Con él estuvo casi dieciseis años hasta que el duque finalmente fundió el bronce guardado para la estatua e hizo un cañón. El enorme modelo de arcilla quedó durante años en el patio de un palacio hasta que fue destruido. Es ese el caballo de que hablaba Miguel Ángel en la historieta del Códice Magliabechiano.

Pero fue un caballo de arcilla increíblemente hermoso, diría alguno. Todo el mundo lo elogió.

640px-Study_of_horseLeonardo da Vinci (foto Wikipedia  en dominio público)

Pregunta a un escultor si un modelo de arcilla debe ser considerado como algo más que un primer paso. Una obra de arte tiene que ser permanente y la arcilla se seca y agrieta y desintegra. Es sólo una guía para los próximos dos o tres (¡o diez!) pasos antes de que la idea del escultor se convierte en una estatua.
Ahora bien, Miguel Ángel nunca vió ninguna de esas obras, que estaban en Milán. ¿Qué es lo que podría haber escuchado sobre el Maestro? ¿Cuál fue el verdadero palmarés de Leonardo? ¿Para qué le contrataban?

Destacaba en la decoración de bodas y desfiles y cosas así. Podía inventar grandes leones de juguete que corrían y gruñían. Tocaba la lira y cantaba como un ángel (y como ángel vestía).

Sí, pero ¿no inventaba aviones y tanques y bombas y cosas geniales?
Sobre papel. Leía mucho. Devoraba tratados de matemáticas, ingeniería y botánica. Era un conversador brillante, muy solicitado en las fiestas de los grandes.

Iba de príncipe en príncipe por la gran notoriedad de que disfrutaba y le ofrecían alojamiento y comida, a veces por meses. Les deleitaba con sus brillantes pláticas y la originalidad de sus ideas sobre cualquier tema. Pero no realizó casi ninguno de sus proyectos fantásticos.

A excepción del mapa de César Borgia, ¿qué le hizo, qué ingenioso proyecto llevó a cabo? Y el gran puente sobre el Bósforo para el Gran Turco…era sólo un diminuto boceto. El monumento para el Duque de Trifulzi, era, eso sí, un bosquejo maravilloso, tan sugerente, tan artístico, pero sólo un bosquejo. El santa Ana y la Virgen con Cristo y san Juan es un cartón, es decir, el modelo para una pintura, no una pintura.

Vivió con estilo. “Era propietario, se podría decir, de nada y trabajaba muy poco”, dice Vasari, “pero siempre mantuvo a criados y caballos”, el gran artista. Sus clientes siempre andaban detrás, suplicándole que les privilegiaba con un cuadrito. Parece nunca haber dicho que no. Para cuando tenía cincuenta años media docena de grandes duques y reyes y damas le rogaban que les “recordara”. Pero Leonardo estaba ocupado. Ocupado observando, dibujando, soñando.
Planeó una máquina voladora y imaginaba la gloria que le traería: “El primer vuelo del gran pájaro de la cima del Monte Ceceri llenará el universo de asombro”, apuntó en su cuaderno. “Toda escritura tratará de su fama, trayendo gloria eterna al lugar de su origen [y un poco al creador tal vez?]”.

La ciudad de Florencia le honró con el encargo de pintar un mural en la pared de la sala de juntas del consistorio. Leonardo ideó una grandísima escena de guerreros y caballos y se puso a plasmarla en la pared. Quería asombrar no sólo con la genialidad de su diseño sino tambíen con una técnica nueva de pintar. No lo haría al fresco, la técnica tradicional, sino con aceites (¡siempre el genio!) y aplicaría los colores mediante el calor.
O por mucho aceite o mucho calor su experimento fracasó. Se fundieron los colores. Miguel Ángel, que estaba trabajando en un mural en el mismo consistorio, acaso pensó que a Leonardo le estaba bien empleado.
Al ver el resultado, Leonardo abandonó el trabajo, para la consternación del patron-alcalde, que le había adelantado mucho dinero.
Por lo tanto, cubierto de polvo y con el cansancio producido por sus largas horas de trabajo, Miguel Ángel no debe haber disfrutado viendo a Leonardo vestido de ropa fina y fragrante de colonia, con un séquito de admiradores y acólitos con incensarios.
“Miguel Ángel, ¡ven a conocer a Leonardo da Vinci, el artista más grande del mundo! Él puede hacer cualquier cosa. “

Miguel Ängel Buonarroti Miguel Ángel, a los sesenta años de edad por Jacopino del Conte (foto wikipedia en dominio público)

Miguel Ángel era una persona que, además de inventar brillantes diseños y proyectos, resolvió gigantescos problemas prácticos para realizarlos. Tuvo que ir a buscar su mármol en las frías montañas, excavarlo y subirlo a un carro; luego cargarlo en una barcaza, y llevarlo a su taller a un centenar de kilómetros de distancia.

Canteras de mármol de CarraraVista de las canteras de mármol de Carrara (foto de William Domenichini Multi-license with GFDL and Creative Commons CC-BY-SA-2.5 and older versions (2.0 and 1.0)

A veces tuvo que construir la propria carretera a través de las montañas para transportarlo. “Estamos a punto de terminar”, escribió desde Serravezza. “Sólo queda por eliminar una roca grande y luego el carro podrá avanzar otros cien pies.” Era peligroso: “Esta mañana uno de los obreros se cayó y se partió el cuello. Yo mismo por poco me mato.” En otra ocasión se rompió una cadena de la que se balanceaba un gran bloque. “Tuvimos mucha suerte”, escribió. “Cualquiera de nosotros podría haber sido aplastado.”

Fue abusado cruelmente por sus patrones. El papa Julio lo envió a Carrara por ocho meses para obtener los mármoles para de su tumba, y luego canceló el proyecto. El papa León, el próximo papa, lo envió a las colinas de Serravezza durante tres años para luego cancelar su proyecto tambien. En total, por lo menos cinco o seis de los mejores años de Miguel Ángel se desperdiciaron en las canteras.

Una vez que tenía el mármol en su taller, empezó el trabajo de labrarlo, que es lento y duro. Trabajaba todo el día dando con un martillo, tosiendo por el polvo hasta que el cansancio le dormia. Si todavía le quedaba un momento antes de dormirse pensó en el diseño del proyecto o la tumba donde la estatua iría, o sobre algo que había dicho su todopoderoso patrón.

A veces su mala suerte parecía una maldición. El papa Julio ordenó a Miguel Ángel realizar en bronce un retrato colosal de él mismo (el triple de tamaño natural) y cuando después de catorce meses Miguel Ángel hubo terminado el modelado, el técnico de la fundición estropeó su trabajo y Miguel Ángel no tuvo más remedio que volver a hacer una parte de su figura.. Lo acabó pero cuatro años más tarde fue fundida y convertida en un cañón: una obra mayor y dos de sus mejores años perdidos. Mientras trabajaba en Bolonia se alojó en un hotel barato, en una habitación con cuatro trabajadores, y sufríó terriblemente por la incomodidad y falta de intimidad.
Nada se puso fácil para él: hubo obstrucción tras obstrucción, con las cosas y con las personas. ¡Intenta hacer realidad cualquier cosa en este mundo!

Y deberías haberlo visto trabajar en la Capilla Sixtina.

Techo de la Capilla Sixtina de Miguel ÁngelUn fragmento del techo de la Capilla Sixtina (Creative Commons Attribution 2.5 Generic licencia foto de Aaron Logan)

Enseñó a sí mismo a pintar al fresco y plasmó 300 figuras en una bóveda de mil metros cuadrados. No se acobardó ni se rindió. Probablemente nadie que haya vivido jamás hubiera soportado semejante trabajo. Tenía una resistencia sobrehumana y un sentido casi patológico de la responsabilidad. Había un trabajo que hacer y él lo haría.

“Explica este pasaje de Dante para nosotros, Miguel Ángel,” Leonardo le llama, con su estilo encantador. “Dicen que sabes tanto.”

Nota: Este retrato de Leonardo no le hace justicia. Es una caricatura utilizada aquí para justificar el desprecio de Miguel Ángel.

 

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Caesar’s Greatest Battle

The most exciting thing in Caesar’s Commentaries?

Commentarii de Bello Gallico, an account written by Julius Caesar about his nine years of war in Gaul (public domain photo)

The battle of Alesia.
What is so exciting about it?
Caesar was so daring; so much was in the balance.
What happened?

He had eighty thousand Gauls trapped inside a town with a deep river-gorge around it. Since he couldn’t storm it, he built a wall to fence the Gauls in.
He knew they had food for only about thirty days.

Yet just before he closed the ring around the town, the Gallic cavalry escaped and ran to get help.

Caesar had fifty thousand soldiers, which was strained but acceptable for this siege, but now there was a chance that a new Gallic army would come to help their trapped countrymen before he could make them surrender. What should he do? Give up the siege?
Soon spies informed him that there was indeed a huge army a-building: 200,000 or 250,000 Gauls marching to relieve Alesia. Any general but old Gaius would have abandoned his siege and gotten out while the getting was good. Imagine: eighty thousand enemies in front of you and 250,000 coming from your back.

But Caesar hated to run away. In the town with those eighty thousand Gauls was their great king Vercingetorix. This was just too good. And anyway he reasoned that, in a way, he still had an advantageous position—or he could make himself one. Of course it took a Caesar to reason like that. And a Caesar to pull off one of the most daring plans in military history. If it hadn´t worked and he had gotten away alive he would surely have been court-martialled. After all, he did have enough time to break camp and look for a less apparently compromising position.

He had been studying siege techniques and defense-works. He was satisfied that his great 18-kilometer wall around Alesia would hold in the enemy. Why shouldn’t a similar wall and ditch be able to hold off another one, however big?

He ordered his men to start building a second wall BEHIND them. And to put towers every fifty yards and to lay clever traps everywhere in front of the wall and pointed sticks and all kinds of defense works and machines a few soldiers could handle when the enemy came. The work was hard—the soldiers had just finished the first wall and were exhausted. Maybe there wouldn’t be enough time to complete the second wall before the relieving enemy army showed up. But Caesar guessed there was. He kept his men cheerful with his famous pep-talks; and they had fun making the new booby traps and giving them names.

A reconstruction of Caesar’s outer wall and trenches (Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported license photo).

And his hunch was right. When the huge army of Gauls showed up the new wall was finished except for one small place where because of a stream there was no way to close it.

Caesar’s twin wall around Alesia, thought to be the modern Alise Sainte-Reine, France (Creative Commons Attribution-Share Alike 1.0 Generic license photo).

Read what happened when the Gauls attacked and stumbled onto those booby-traps. Caesar’s Greatest Battle (Part 2)

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Don Quijote’s Evil Giants

When you first see the windmills on the great hill of Consuegra you will remember Don Quijote.

windmills at Consuegra, Spain

windmills at Consuegra, Spain

He thought they weren’t windmills but evil giants standing haughtily in front of him; and he bravely tilted his lance and charged.
They do look very strange.

Here is Gustave Doré’s engraving of the mad charge, seen by thousands of readers of Cervantes’ Don Quijote de la Mancha.

Doré gives a terrible-giant appearance to his windmill, which is good illustration; but his windmill is way off.  Spanish windmills don’t look like that.  That is a Dutch or a French one.

Here is a Spanish windmill, the kind Don Quijote charged.

Windmill in La Mancha

Windmill in La Mancha

It is a very, very modest building—in fact, no greater architecture than a child’s sand-castle made with his pail. A simple cylinder of mud and stone, whitewashed, with a cap on it. And of course the propellers or blades, without their sails now because no one makes flour with a windmill anymore.

The propellers are fixed to the hood, which can revolve. Hanging down at the back is a long pole. The miller pushes it to make the propellers face the wind.

Spanish windmills date from the days when Spain “owned” the Netherlands, so the idea came from there.  But the people of La Mancha skipped the fancy decoration and did the minimum to hold up the propellers and house the millstone and the flour. And the miller and his family, of course.

What is a windmill like inside?

Here is a drawing.

The miller and his family lived on the second floor—a very small apartment with a tiny window. Spanish peasants had to choose between light, which brought in awful heat from the sun, and darkness, which meant cool or cooler; and they chose darkness. So their windows were all as small as castle loopholes.

The miller climbed the stairs to the third floor when it was time to work.  That feels like a kind of hot attic. Here he had no choice but to drill half a dozen little windows around so he could see to work. The millstone, a big, flat, stone disk, lies in the room like a table. It revolves on top of another one. The miller pours the grain between the disks and they grind it to a powder. It is very simple.

How do the propellers make the millstone revolve?  A couple of big wooden gears with hand-carved teeth change the direction of the movement from the vertical of the propellers to the horizontal of the millstone.

inside-a-spanish-windmill

Before starting to work in the morning the miller had to dress the propellers with canvas, as though they were the sails of a ship. The guides who show you the windmills nowadays love to fascinate with the old jargon. There were names for all the parts of the great “ship” and the millers were experts in wind and weather, like sailors.

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Giddy-up, Aristotle

This looks like a medieval version of Bing Crosby and Grace Kelly singing “True Love.”

Phyllis rides Aristotle

Phyllis rides Aristotle, Cadouin Abbey, France CCA 3.0 Germany license; author Klaus D. Peter, Wiehl, Germany

But it isn’t anything like that. Those aren’t earphones or the man’s microphone but a…bridle. The woman is riding him.

She is Phyllis the Courtesan and he is Aristotle the Philosopher.

What a way to depict one of the greatest philosophers of the world!

Aristotle is complying with Phyllis’s wish, which is her price. She asked him to play horsie and let her ride him around the patio.

Why would she do that?

To humiliate him. She wanted to get back at him for telling his pupil, no other than young Alexander the Great, to stay away from her, that she was a bad influence on him. Alexander went and told her, and Phyllis seethed.

She Gets Back

The next morning, with her long hair hanging and her gown loose, she danced into the courtyard where Aristotle could see her from his study. He looked up from his books and out his window. There, beside the tall cypress trees and the splashing fountain, was interactive beauty and not for a moment could he resist it. Remember how St. Thomas in a similar plight drove away his temptress with a firebrand? Aristotle had a different approach to temptation. His way of deleting it, of getting it over with, was to fall quickly into it. When Phyllis came close to the window, he reached out, grabbed her, and declared his passion for her.

Platz, Philosopher!

“Not so fast,” said Phyllis. “First I’d like you to carry out a little fantasy of mine.” Once mounted, she began to sing a little ditty about the triumph of Love (over learning): “Master Silly carries me. / ‘Love leads on, and so he goes, / by Love’s authority’.”

There are hundreds of surviving depictions of this fantasy, some with Aristotle bridled and saddled, some with a whip in Phyllis’s hands. A few showed Alexander standing by and watching the horse show. Phyllis had told him to look into the courtyard when he heard her sing.

Engraving from Master of the Housebook (fl. between 1475 and 1500) public domain

Engraving from Master of the Housebook (fl. between 1475 and 1500) public domain

“Now I want this to be a lesson to you,” Aristotle told Alexander, ahem-hemming and straightening his beard and his professor’s toga. “If an old philosopher, skilled in self-control [sic], cannot resist the wiles of a woman, then how is a young man like yourself going to do that? All this only goes to prove the point I was making the other day.”

Alexander just nodded now with a smile in his heart. Aristotle was finished. He had lost his authority as a teacher and moral guide to the young Prince.

Aristotle tutoring Alexander the Great by J L G Ferris 1895 (public domain)

Aristotle tutoring Alexander the Great by J L G Ferris 1895 (public domain)

And Phyllis was seen with Alexander even more often.

Lai d’Aristote

It is a story students in the Middle Ages liked to tell about the unimpeachable philosopher Aristotle. He was taken as the great authority on almost everything and this story kicked him where (they thought) it hurt. It was made up by Henri d’Andeli, a thirteenth-century Norman poet and was called the “Lai d’Aristote”.

The Moral?

Different morals were derived from it. One was that Aristotle was a fool. Maybe scholars gave this story an extra push when, with Humanism, Plato’s teachings replaced Aristotle’s. Here is a tapestry illustration of the story:

Aristoteles_and_Phyllis tapestry

Tapestry in the Historisches Museum , Basel, Switzerland, 15th C. (public domain)

It was one of the stock misericords in the great churches and cathedrals of Western Europe. (Misericords are the carved figures on the underside of choir-stall seats).  There is a good one in the Cathedral of Toledo, Spain, but the guard would not let me photograph it.

Another lesson was that guys should avoid dolls, who were instruments of the Devil. Remember how Eve had made Adam eat the forbidden fruit and so got us all kicked out of the Garden of Eden? Here was another example. Maybe money was the root of all evil (after Satan). But higher up the plant and still underground, was Woman.

Devil helping create woman

Devil helping create woman (from The Hidden World of Misericords by Dorothy and Henry Kraus. published by George Braziller, Inc., New York)

This misericord shows the devil, with the help of another unidentified sculptor, creating Woman. She was designed to be a temptress.

A detail of a German Aquamanile from ~1400 showing the good grip Phyllis had on the Master:

Aquamanile from ~1400 illustrating the Lai d'Aristotle Free license  photo by Raminagrobis

Aquamanile from ~1400 illustrating the Lai d’Aristotle Free license photo by Raminagrobis

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